Cómo prevenir las estafas a las personas mayores: consejos para protegerse en el día a día

Las estafas dirigidas a las personas mayores han aumentado en los últimos años, especialmente con el crecimiento del uso de internet, la banca digital y las comunicaciones por teléfono móvil. Los delincuentes buscan aprovechar la confianza, la buena fe o el desconocimiento tecnológico para obtener información personal o dinero de sus víctimas.

Sin embargo, la prevención sigue siendo la mejor herramienta para evitar este tipo de situaciones. Conocer las técnicas más habituales utilizadas por los estafadores y adoptar algunas medidas sencillas puede marcar la diferencia.

En VitalSenior creemos que la información y la educación son fundamentales para que las personas mayores puedan desenvolverse con seguridad tanto en el mundo físico como en el digital.

¿Por qué las personas mayores son un objetivo frecuente?

Las personas mayores suelen ser consideradas un colectivo vulnerable por diferentes motivos. En muchos casos, los estafadores creen que disponen de ahorros, que confían más fácilmente en desconocidos o que tienen menos experiencia utilizando herramientas digitales. Además, pueden recibir comunicaciones engañosas que imitan a entidades conocidas, lo que dificulta distinguir entre un aviso real y un intento de fraude.

Además, la soledad no deseada puede hacer que algunas personas mantengan conversaciones más largas con desconocidos, facilitando que los delincuentes generen una falsa relación de confianza antes de intentar cometer el fraude.

Esto no significa que las personas mayores sean ingenuas. Cualquier persona puede ser víctima de una estafa si el engaño está bien preparado. Precisamente por eso, la prevención es tan importante.

Las estafas más habituales

Llamadas telefónicas fraudulentas

Es una de las modalidades más frecuentes. El estafador se hace pasar por un empleado del banco, una compañía eléctrica, un organismo público o incluso un familiar que necesita ayuda urgente.

Durante la llamada intentará obtener datos personales, números de tarjetas, contraseñas o convencer a la víctima para realizar una transferencia bancaria.

Un banco nunca solicitará claves personales o códigos de seguridad por teléfono.

Mensajes SMS o WhatsApp

Los ciberdelincuentes envían mensajes que aparentan proceder de empresas conocidas.

Los textos suelen incluir frases como:

  • «Su cuenta ha sido bloqueada.»
  • «Tiene un paquete pendiente de entrega.»
  • «Debe confirmar sus datos.»
  • «Ha recibido un reembolso.»

Estos mensajes incluyen enlaces falsos diseñados para robar información bancaria.

Antes de pulsar cualquier enlace, conviene comprobar siempre que el remitente sea auténtico.

Correos electrónicos falsos

El conocido como phishing consiste en enviar correos electrónicos prácticamente idénticos a los de bancos, administraciones o empresas importantes.

Su objetivo es que la víctima introduzca sus datos personales en páginas web falsas que imitan a las originales.

Una dirección de correo extraña, faltas de ortografía o mensajes que generan sensación de urgencia suelen ser señales de alerta.

Estafas en el domicilio

Aunque menos frecuentes que hace unos años, todavía existen personas que llaman a la puerta haciéndose pasar por revisores del gas, técnicos o comerciales.

Antes de permitir la entrada a cualquier desconocido es recomendable solicitar su identificación y, si existe alguna duda, contactar directamente con la empresa correspondiente.

Estafas sentimentales

Internet también ha favorecido la aparición de relaciones falsas en redes sociales o aplicaciones de mensajería.

Después de semanas o incluso meses generando confianza, el estafador solicita dinero alegando problemas médicos, viajes o dificultades económicas.

Cuando una persona conocida únicamente por internet pide dinero, conviene desconfiar.

Consejos para protegerse

Existen hábitos muy sencillos que reducen considerablemente el riesgo de sufrir una estafa.

  • Nunca compartir contraseñas, códigos bancarios o números completos de tarjetas.
  • No realizar pagos bajo presión o con sensación de urgencia.
  • Verificar siempre la identidad de quien llama antes de facilitar cualquier información.
  • Consultar con un familiar o una persona de confianza cuando exista cualquier duda.
  • Mantener actualizados los dispositivos electrónicos y utilizar contraseñas seguras.
  • No acceder a enlaces recibidos mediante mensajes sospechosos.
  • Desconfiar de ofertas demasiado buenas para ser ciertas.

La mayoría de las estafas buscan provocar una reacción impulsiva. Tomarse unos minutos para reflexionar suele ser suficiente para detectar el engaño.

El papel de la familia y del entorno

La prevención también es una responsabilidad compartida.

Mantener una comunicación frecuente con las personas mayores permite resolver dudas sobre llamadas, mensajes o situaciones sospechosas antes de que se conviertan en un problema.

Hablar abiertamente sobre las nuevas formas de fraude ayuda a que todos estén mejor preparados. Del mismo modo, enseñar de forma sencilla el funcionamiento de la banca digital, las compras online o las aplicaciones móviles incrementa la confianza y reduce el riesgo de manipulación.

No se trata de generar miedo, sino de ofrecer herramientas para actuar con seguridad.

¿Qué hacer si se ha sido víctima de una estafa?

Si una persona sospecha que ha facilitado información bancaria o ha realizado un pago fraudulento, es importante actuar con rapidez.

Lo primero es contactar con la entidad bancaria para bloquear tarjetas o movimientos sospechosos. Después, conviene cambiar las contraseñas afectadas y recopilar toda la información disponible, como mensajes, correos electrónicos o números de teléfono utilizados por los estafadores.

Finalmente, es recomendable presentar una denuncia ante las autoridades competentes para facilitar la investigación y evitar que otras personas puedan ser víctimas del mismo fraude.

La información es la mejor protección

Las estafas evolucionan constantemente, pero también lo hacen las herramientas para prevenirlas. Mantenerse informado, desconfiar de las situaciones que generan presión y pedir ayuda cuando exista cualquier duda son medidas sencillas que pueden evitar importantes pérdidas económicas y emocionales.

En VitalSenior trabajamos para promover un envejecimiento activo, seguro e informado. Compartir este tipo de información es una forma más de fomentar la autonomía de las personas mayores y contribuir a una sociedad donde todos puedan desenvolverse con confianza, tanto en el entorno presencial como en el digital.