La inteligencia artificial ya forma parte de nuestra vida cotidiana, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello. Está presente cuando el teléfono reconoce nuestra voz, cuando una aplicación nos recomienda una ruta, cuando traducimos un texto o cuando una plataforma nos sugiere una película.
Sin embargo, para muchas personas mayores, hablar de inteligencia artificial todavía puede sonar complicado, lejano o incluso intimidante. La realidad es que estas herramientas pueden ser muy fáciles de utilizar y convertirse en un apoyo útil para resolver pequeñas dudas, aprender, comunicarse mejor y ganar autonomía en el día a día.
La inteligencia artificial no está pensada únicamente para jóvenes o expertos en tecnología. Con unas instrucciones básicas y algunas precauciones, cualquier persona puede aprender a utilizarla.
¿Qué es la inteligencia artificial?
La inteligencia artificial es una tecnología capaz de analizar información y generar respuestas a partir de las preguntas o indicaciones que recibe. Algunas herramientas permiten mantener una conversación escrita o hablada, como si estuviéramos hablando con un asistente virtual.
Podemos pedirle que explique un concepto, redacte un mensaje, traduzca una frase, proponga una receta o nos ayude a organizar una actividad. No hace falta utilizar palabras técnicas. Podemos escribir de manera natural, exactamente igual que si estuviéramos preguntando algo a otra persona.
Por ejemplo:
- «Explícame qué es una videollamada con palabras sencillas».
- «Escribe un mensaje amable para felicitar a mi amiga por su cumpleaños».
- «Dame una receta fácil con pollo, patatas y verduras».
Cuanto más clara sea la pregunta, más útil será la respuesta.
1. Entender cartas y documentos complicados
En ocasiones recibimos comunicaciones de bancos, compañías de suministros, administraciones públicas o aseguradoras que utilizan un lenguaje difícil de comprender.
Una herramienta de inteligencia artificial puede ayudarnos a entender mejor el contenido. Podemos copiar una parte del texto y pedir:
«Explícame este documento de manera sencilla».
También podemos pedir que destaque las fechas, las obligaciones o los pasos que debemos seguir.
Es importante recordar que la inteligencia artificial puede equivocarse. Si se trata de un documento legal, médico, bancario o administrativo importante, siempre debemos confirmar la información con un profesional o con la entidad que ha enviado la comunicación.
2. Redactar mensajes y correos electrónicos
A veces sabemos perfectamente qué queremos decir, pero no encontramos las palabras adecuadas. La inteligencia artificial puede ayudarnos a redactar mensajes claros, amables y ordenados.
Podemos utilizarla para escribir:
- Una felicitación de cumpleaños.
- Un correo para solicitar una cita.
- Un mensaje de agradecimiento.
- Una reclamación.
- Una invitación para una actividad.
- Una respuesta formal a una empresa.
Por ejemplo:
«Escribe un mensaje cordial para pedir al centro de salud que confirme la hora de mi visita».
Después podemos revisar el texto y modificarlo para que suene más personal.
3. Traducir textos y practicar idiomas
La inteligencia artificial también puede ser una buena herramienta para traducir frases o practicar otros idiomas.
Podemos pedirle que traduzca un mensaje al catalán, al inglés, al francés o a cualquier otro idioma. También puede explicar palabras, corregir frases o mantener una conversación sencilla para practicar.
Algunos ejemplos serían:
- «Traduce este mensaje al catalán».
- «Corrige esta frase en inglés».
- «Practica conmigo una conversación básica para pedir comida en un restaurante».
Aprender idiomas después de los 60 años no solo permite comunicarnos mejor. También puede convertirse en una actividad estimulante, entretenida y social.
4. Buscar ideas de recetas
Cuando no sabemos qué cocinar, podemos explicar qué ingredientes tenemos en casa y pedir una receta.
Por ejemplo:
«Tengo huevos, calabacín, tomate y arroz. Dame una receta fácil para dos personas».
También podemos indicar nuestras preferencias:
- «Propón una cena ligera y fácil de masticar».
- «Dame una receta sin lactosa».
- «Explícame los pasos de forma muy sencilla».
En caso de alergias, intolerancias o dietas médicas, es fundamental comprobar siempre los ingredientes y seguir las recomendaciones de un profesional sanitario.
5. Organizar viajes y excursiones
La inteligencia artificial puede ayudarnos a preparar una excursión, una visita cultural o un viaje.
Podemos pedir ideas de lugares, una lista de cosas que debemos llevar o una propuesta de actividades adaptadas a nuestro ritmo.
- «Hazme una lista de cosas necesarias para un viaje de tres días».
- «Propón una excursión tranquila con pocas caminatas».
- «Organiza una visita cultural de una mañana».
Antes de reservar, debemos comprobar los horarios, precios, condiciones de accesibilidad y disponibilidad en las páginas oficiales, ya que esta información puede cambiar.
6. Crear ejercicios de memoria y atención
Otra posibilidad interesante es utilizar la inteligencia artificial para generar juegos y actividades de estimulación cognitiva.
Podemos pedir:
- Adivinanzas.
- Ejercicios de cálculo.
- Listas de palabras para recordar.
- Preguntas de cultura general.
- Juegos de vocabulario.
- Historias breves con preguntas de comprensión.
Por ejemplo:
- «Crea un ejercicio sencillo de memoria con diez palabras».
- «Hazme cinco preguntas de cultura general sobre España».
- «Prepara un juego de palabras para practicar la atención».
Estos ejercicios pueden ser una actividad complementaria, pero no sustituyen una evaluación o intervención profesional cuando existen dificultades importantes de memoria.
7. Aprender a utilizar el móvil y otras tecnologías
Muchas personas mayores utilizan el teléfono móvil, pero tienen dudas sobre algunas funciones.
La inteligencia artificial puede explicar paso a paso cómo enviar una fotografía, hacer una videollamada, aumentar el tamaño de las letras o utilizar una aplicación.
Podemos pedir:
- «Explícame paso a paso cómo enviar una fotografía por WhatsApp».
- «¿Cómo puedo aumentar el tamaño de las letras de mi teléfono?».
- «Explícame qué es un código QR».
Para obtener una respuesta más precisa, conviene indicar el modelo del teléfono o si utilizamos Android o iPhone.
8. Preparar actividades de ocio
La inteligencia artificial puede ayudarnos a descubrir nuevas aficiones o preparar actividades para compartir con familiares y amigos.
Podemos solicitar ideas para:
- Manualidades.
- Juegos de mesa.
- Actividades con nietos.
- Lecturas.
- Cine.
- Música.
- Ejercicio suave.
- Encuentros sociales.
Por ejemplo:
- «Dame cinco actividades para hacer con mis nietos en casa».
- «Recomiéndame una actividad creativa utilizando materiales reciclados».
- «Prepara preguntas para conversar en un grupo de personas mayores».
La tecnología puede ayudarnos a encontrar ideas, pero lo más importante sigue siendo compartirlas y disfrutarlas con otras personas.
9. Organizar tareas cotidianas
También podemos utilizar estas herramientas para crear listas, planificar la semana o recordar los pasos necesarios para realizar una gestión.
Por ejemplo:
- «Organiza una lista de tareas para preparar una comida familiar».
- «Hazme una lista para ordenar la casa poco a poco durante una semana».
- «Divide esta tarea en pasos pequeños y fáciles».
Dividir una actividad complicada en pasos sencillos puede ayudarnos a sentirnos más organizados y evitar que la tarea resulte abrumadora.
10. Resolver dudas y aprender cosas nuevas
La curiosidad no tiene edad. Podemos utilizar la inteligencia artificial para conocer mejor un acontecimiento histórico, entender una palabra, aprender sobre arte, descubrir curiosidades o profundizar en un tema que nos interese.
Podemos preguntar:
- «Explícame la historia de la Sagrada Família».
- «¿Por qué cambian las estaciones del año?».
- «Cuéntame quién fue Marie Curie con palabras sencillas».
- «Enséñame algo nuevo sobre música clásica».
Estas herramientas pueden convertirse en una puerta de entrada al aprendizaje continuo y motivarnos a seguir investigando.
¿Cómo utilizar la inteligencia artificial con seguridad?

La inteligencia artificial puede ser muy útil, pero debemos utilizarla con prudencia.
Nunca debemos compartir:
- Contraseñas.
- Números de tarjetas bancarias.
- Códigos de seguridad.
- Fotografías de documentos de identidad.
- Datos bancarios.
- Informes médicos completos.
- Direcciones particulares o información personal sensible.
Tampoco debemos confiar automáticamente en todas sus respuestas. La inteligencia artificial puede proporcionar información incorrecta, incompleta o desactualizada.
Las dudas relacionadas con salud, medicamentos, trámites legales, inversiones o asuntos económicos deben consultarse con profesionales cualificados.
Además, debemos desconfiar de cualquier mensaje que nos pida dinero, datos personales o códigos recibidos por teléfono, aunque parezca proceder de una persona conocida.
La tecnología como herramienta de autonomía
Aprender a utilizar la inteligencia artificial puede parecer difícil al principio, pero no es necesario dominar todas sus funciones. Podemos empezar con preguntas sencillas y avanzar poco a poco.
El objetivo no es sustituir a las personas, a los profesionales ni a las relaciones humanas. La tecnología debe ser una herramienta de apoyo que nos ayude a aprender, organizarnos, comunicarnos y participar de manera más activa en la sociedad.
Desde Vital Senior defendemos una tecnología accesible, inclusiva y adaptada a todas las edades. Las personas mayores también deben poder beneficiarse de las nuevas herramientas digitales, utilizándolas con confianza, curiosidad y seguridad.
Porque nunca es tarde para aprender algo nuevo, y la innovación también puede estar al servicio de una vida más autónoma, conectada y activa.




